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Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Evolve your brain
Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.
ISBN: 978-65-5047-359-4
Editorial: Citadel
Lo que hace que el dolor exista es prestarle atención. Es lo que dice la neurociencia. Solo cuando lo observamos es que los circuitos cerebrales se activan eléctricamente. Si usted repara en otra cosa, los circuitos cerebrales se apagan, literalmente, y el dolor se va. Pero si los circuitos se disparan repetidas veces, se fortalecen.
Cuando le prestamos atención al dolor a cada rato, nos programamos para desarrollar una conciencia más aguda sobre él, ya que enriquecemos los circuitos cerebrales. Este efecto muestra cómo la atención personal tiene un impacto directo sobre usted. Eso vale para el dolor, los recuerdos y cualquier otra cosa que nos caracterice.
Aquello en lo que enfoca su atención repetidamente es en lo que se convierte desde un punto de vista neurológico. La neurociencia descubrió que es posible esculpir la estructura de su cerebro si se enfoca repetidamente en otras cosas. Lo que usted hace y piensa sobre sí mismo define quién es.
Los sentidos escriben la historia de quiénes somos Leer este microlibro es un logro que se debe a las interacciones que usted ha tenido a lo largo de la vida. Varias personas lo instruyeron y cambiaron el funcionamiento de su cerebro. Si considera que su cerebro está cambiando un poco todos los días, va a entender cómo las personas que han pasado por su vida contribuyeron a formar quien usted es.
Los sentidos escriben la historia de quiénes somos, a través de experiencias diversas, en la tabla de la mente. Nuestra participación está en la dirección de la orquesta: mente y cerebro. Cuando usted aprende a tocar un instrumento musical, por ejemplo, necesita sacar a su cerebro del estado de reposo y llevarlo a la percepción consciente.
El nivel de energía del cerebro se mantiene en el dominio de esa habilidad, hasta que su estructura se altera. Eso va desde tomar una guitarra en las manos hasta el momento en que salen los primeros acordes. Es como si regulara la lámpara encendida en su neurología, haciendo que brille más.
Aprender a tocar un instrumento hace que usted aumente el nivel de conciencia, el flujo sanguíneo y la actividad eléctrica en áreas específicas del cerebro. Necesita impedir que su mente divague hacia otros lugares, lo cual consume energía. Un acorde simple está compuesto por millones de células cerebrales.
Pero si cierra los ojos y simplemente se imagina tocando el instrumento que aprendió, sin siquiera mover las manos, va a disparar el mismo grupo de células nerviosas. Es como si el cerebro no supiera la diferencia entre imaginar y hacer. Eso muestra que el ensayo mental es poderoso para cultivar y moldear circuitos cerebrales.
Por eso, podemos cambiar el cerebro al pensar. Necesitamos cuidar los pensamientos. Consciente o inconscientemente, usted está reafirmando su yo neurológico a cada momento. Sea lo que sea a lo que dedique su tiempo pensando, es eso en lo que se va a convertir.
Los procesos electroquímicos del cerebro y del cuerpo nos acompañan desde temprano. Acciones simples, como despertar, levantarse y lavarse los dientes, dependen del procesamiento de las informaciones sensoriales y del ambiente. Un área llamada "córtex visual" asimila su camino hasta el baño. Sus hábitos y su memoria de otras mañanas ayudan a las neuronas a anticipar los próximos pasos.
Usted no necesita pensar para hacer que su cuerpo funcione. No planeamos respirar ni hacer que el corazón lata. La complejidad aumenta a la hora del desayuno. Cuando usted come un pan con mantequilla y toma café, los neurotransmisores se convierten en protagonistas.
Ellos son los responsables de despertar efectos en el cuerpo, como aumentar la glucosa en la sangre o comenzar la digestión. Mientras usted planea las actividades de la semana, más áreas del cerebro se activan. Son las responsables de razonar, tomar decisiones y anticipar el futuro.
La estructura del cerebro Un pedazo del cerebro, del tamaño de un grano de arena, ya tiene cien mil neuronas. El cerebro tiene cien mil millones de esas células. Sus señales eléctricas viajan a cuatrocientos kilómetros por hora. Aunque son numerosas, se comprimen para aumentar el espacio libre en el cráneo. Su extensión llega al resto del cuerpo y se llama "sistema nervioso".
Esa red interconectada lo revela todo. Es lo que hace que usted sienta dolor, calor o incluso ganas de ir al baño. También es ella la que regula el ritmo cardíaco, la respiración o la digestión. Proporcionalmente, el cerebro humano es mayor que el de los otros mamíferos en relación con el cuerpo.
el "cerebelo", o "cerebro reptiliano", la parte más básica del cerebro, en la que reside el sistema nervioso; el "sistema límbico", o "cerebro mamífero", donde se encuentran las emociones, los impulsos de lucha o huida y los deseos; el "neocórtex", o "cerebro racional", donde están las elecciones, la conciencia y la proyección de futuro.
Usted es el lóbulo frontal La parte del cerebro que designa el sentido de "yo" es el lóbulo frontal. Sin él, usted deja de ser usted. Es la última parte del cerebro en cobrar vida y se encuentra detrás de la frente y encima de los ojos. Es aquí donde se aloja la imagen de sí mismo. Lo que lo mantiene ahí muestra cómo interactúa con el mundo y lo entiende.
El lóbulo frontal es el trono de la conciencia, un regalo de la evolución para la humanidad. Es la parte más adaptable, un medio a través del cual desarrollamos nuestras acciones y pensamientos. También es nuestra ventaja frente a las otras especies. Gracias a él, alcanzamos nuestro grado de evolución.
Pasamos a tener una biotecnología avanzada que nos permite aprender de nuestros errores y cambiar el comportamiento para que podamos desenvolvernos bien en la vida. Aunque mucho del comportamiento humano tiene origen genético, no estamos condenados a la genética.
Ya pasamos de la mitad del microlibro y el autor cuenta cómo la ciencia de la biología molecular está comenzando a explorar un nuevo campo de estudios y a levantar la hipótesis de que los genes son tan modificables como las células del cerebro. Tal vez, usando uno para generar efecto en el otro, es decir, usar el patrón de pensamientos correcto para llevar al cuerpo a un estado de cambio.
Un desencadenante de enfermedades que podría modificarse es el estrés. Es el estado primitivo de supervivencia. Cuando vivimos estresados, entorpecemos la evolución, porque nos volvemos más animalescos. Las sustancias químicas que provoca alteran nuestro organismo y nos llevan a una especie de "colapso celular". Solo que es el estrés crónico, no el agudo, el que más debilita el cuerpo.
No siempre logramos alejarnos del torbellino emocional. La química provocada por él nos deja agresivos, infelices e incluso deprimidos. Aun así, aunque quieran, las personas no siempre logran cambiar sus hábitos y condiciones. La razón es la adicción al estado emocional y a las sustancias químicas que esos comportamientos provocan.
Mucha gente permanece en una situación que le trae infelicidad. Otros eligen quedarse en circunstancias en las que desarrollan ese tipo de estado mental perturbado. Pero lo que elegimos es diferente del porqué. Elegimos el estrés por causa de la genética. Solo que esa es apenas parte de la respuesta.
La otra parte se debe a una porción que se volvió adicta al sufrimiento, programada por nuestros pensamientos y acciones. Es como si fuéramos rehenes en un avión secuestrado, yendo hacia un destino que no elegimos. Eso es cerebral. Hay personas que solo se sienten felices cuando están infelices.
Solo que la neurociencia moderna ha mostrado que es posible cambiar. "Cambio" es una palabra poderosa y un camino viable. Es el único componente universal que existe. La evolución es cambio, en esencia. Todas las especies que evolucionaron, en realidad, se adaptaron al ambiente.
Usted seguramente ha escuchado nombres como "dopamina" y "serotonina". Son ejemplos de neurotransmisores, las sustancias que llevan y traen información en el cerebro. Ellos conducen la sinfonía neurológica que es su percepción del mundo. Existen dos tipos principales: los excitatorios y los inhibitorios.
Los primeros hacen que las señales viajen rápidamente entre las neuronas, mientras que los segundos las retardan. Esos interruptores cerebrales que encienden y apagan la transmisión de información también existen en el sistema nervioso. En el "sistema nervioso simpático", se activan las respuestas de lucha y huida. Eso ocurre cuando sentimos miedo, nuestro ritmo cardíaco se acelera y las pupilas se dilatan.
En el "sistema nervioso parasimpático", la acción es contraria. Se activa para calmar las cosas, como cuando cabeceamos o hacemos la digestión. Aquí, la frecuencia cardíaca es lenta. Es ese sueño que viene después de un almuerzo abundante. En la vida moderna, las tensiones pueden despertar indefinidamente el sistema de lucha y huida. Es el caso de las personas ansiosas.
El cerebro no es un órgano estático. Cambia y evoluciona, adaptándose al uso. Eso se llama "neuroplasticidad". Los malabaristas, por ejemplo, tienen áreas de rastreo visual, conciencia espacial, coordinación y equilibrio más grandes que las de quienes no practican malabares. Los jugadores de tenis tienen áreas ligadas a la planificación motora igualmente más grandes, mientras que los programadores tienen su capacidad de reconocer patrones privilegiada.
Eso no aplica solo para cerebros sanos. Los médicos están comenzando a exigirles más a las personas con ACV en la recuperación, para que sus cerebros trabajen en sustituir las redes neuronales dañadas. Sus hábitos y pensamientos recurrentes cambian físicamente su cerebro.
La meditación, por ejemplo, altera la estructura del sistema nervioso parasimpático, haciendo que el cerebro se acostumbre al silenciamiento del estrés. Nuestro órgano más complejo disfruta del esfuerzo. Cuando usted se esfuerza por aprender un idioma, practicar un instrumento o invertir tiempo en un deporte, está estimulando al cerebro a crecer.
Evolucionar es adaptarse al ambiente. Como seres humanos, eso involucra el estatus social, el hogar, el trabajo, la interacción con la familia y la época. Cuando cambiamos algo en la vida, la idea es hacerla diferente. Significa no ser lo que se era. Cambiamos la forma en que pensamos, actuamos y somos.
El cambio es un acto de voluntad. Muestra que algo nos dejó lo suficientemente incómodos como para querer actuar de otra manera. Eso es evolución, es decir, superar las condiciones de la vida cambiándose a sí mismo. Podemos sofisticar el cerebro para no reaccionar de forma habitual y repetitiva.
Es posible luchar contra la herencia genética y psicológica. Ser neuroplástico es transformar la mente, a sí mismo y la percepción del mundo. Para lograrlo, tenemos que cambiar el funcionamiento habitual del cerebro. Aunque estemos guiados por la mano invisible de la genética, la fuerza de voluntad necesita triunfar sobre las circunstancias.
Ahora mismo, su cerebro está organizando la información que usted recoge y contrastándola con la antigua. Lo que va a la memoria es lo que el cerebro juzga importante. Eso significa que, si usted está leyendo esto con curiosidad, ya está cambiando su cerebro. Su eficiencia hace que gaste poca energía en tareas familiares.
Un taxista que ya conoce la ciudad puede conducir kilómetros y ni siquiera recordarlo. El cerebro usa las experiencias para proyectar el futuro. Usted es un ser autoconsciente. Sus elecciones moldean el cerebro de la forma que usted quiera. Elija hacerlo evolucionar. Empiece, aunque sea incómodo.
Cambie la dopamina de las redes sociales y de la comida rápida por cosas mejores, como la meditación y el ejercicio. Acostumbre a su cerebro a lo que es bueno para él. Afine su capacidad cognitiva aprendiendo cosas nuevas y útiles.
Cómo aumentar la capacidad de su cerebro explora ideas de la neurociencia para incentivar el cambio de hábitos en la vida de los lectores. Para ello, usa el concepto de neuroplasticidad, según el cual el cerebro se autoestructura para albergar las asociaciones y las conexiones más frecuentes.
Podemos trabajar nuestro cerebro y nuestras habilidades mentales para alcanzar la excelencia. Solo que eso va mucho más allá de lo que convencionalmente pensamos sobre inteligencia. Daniel Goleman lo demuestra en "Inteligencia emocional", ¡disponible en 12min!
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Doctor, conferencista, investigador, consultor, autor y educador estadounidense. Impulsado por la convicción de que todos tenemos habilidades ilimitada... (Lea mas)
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